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Nuevas experiencias

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Llevaba tiempo queriendo probar cómo es bordar con hilo metalizado, y aquí estoy, con un nuevo proyecto entre manos. 

Se trata de un monedero, pero el reto en sí es el bordado que lleva. Ya sólo enhebrarlo un par de veces seguidas (ante los primeros errores) me ha costado un mundo.

A ver cómo termina esto…

(La foto es un ¡¡horror!!)

Libélulas para Teresa

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Los regalos de cumpleaños son unas de las cosas que más me gusta hacer. Me gustan, sobre todo, si me he organizado lo suficiente como para entregarlos el día que corresponde. Es decir, el día que felicito a la persona en cuestión. Muchas felicidades, besos a cascoporro, abrazos largos y regalo. Eso es lo que me gusta.

Pero a veces las cosas me pillan a contratiempo. A veces no soy capaz de organizarme bien, y tengo que entregar los regalos otro día. Y quien dice otro día, dice algo más de un mes más tarde. Eso no es lo ideal, pero también tiene su parte buena: recibir regalos cualquier otro día del año.

Yo a mi hermana le haría regalos todos los días. Hasta el final.

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Si queréis más información, como siempre, en la tiendita: aquí y aquí.

¡Una para mi!

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Después de mucho tiempo diciendo que tenía que hacerme algo para mi, he decidido que me quedo con ésta. Mientras la bordaba pensaba en lo bonito que sería que alguien apreciara mi trabajo, porque, aunque me encanta darle a la aguja y al hilo, no deja de ser un proceso laborioso, y eso es lo que más cuesta pagar luego.

Así que, ¿quién mejor que yo para apreciar ese currazo? Pues eso, nadie.

La repito cuando haga falta, y sin esos típicos errores que yo veo casi siempre, pero espero que los demás no podáis, jijiji.

Más detalles, en la tiendita.

Muchas cosas a la vez

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Creo que, como muchísima gente, hago siempre mil cosas al mismo tiempo. Me refiero a cosas de la vida diaria: lavarme los dientes mientras hago coletas, calzarme mientras cierro cremalleras y peino con los dedos, hablar por teléfono a la par que cocino-quemo unas alubias y anoto cosas en una lista… Lo normal.

Pero, cuando coso, hago las cosas de una en una. Me gusta centrarme en cada objeto, para que cada puntada tenga esa exclusividad que me gusta. Creo que así los hago más míos. Pues bien, llevo unos días cosiendo varias cosas a la vez. Yo sé que no funciono así, pero estoy como el tiempo, más rara que un perro verde.

Nada más y nada menos que cinco cosas a la vez: dos mochilas y tres bolsos. Aunque soy consciente de que tardaré algo más de lo normal en sacar las cosas, también sé que, cuando tenga las cinco terminadas, me voy a pasar sonriendo un montón de días seguidos. De pura satisfacción. Y es que esa sensación me encanta.

A ver si llega pronto…